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Cientos de trabajos son expuestos en escuelas, colegios e institutos de todos los niveles y modalidades.

En escuelas y colegios públicos y privados de distintos puntos de la provincia se están desarrollando en estos días la Instancia Escolar de Feria de Ciencias y Tecnología, donde niños y adolescentes exponen proyectos innovadores realizados junto a sus docentes.

En esta instancia participan cientos de proyectos, algunos de los cuales serán seleccionados para cada Instancia Regional a cumplirse a lo largo del mes de agosto en las diferentes jurisdicciones de la provincia.

Los trabajos se exponen en stand y responden a investigaciones donde los estudiantes dan muestra de saberes en el campo de las Ciencias Naturales, Sociales, Tecnología, Lengua, Arte y Deporte, entre otros campos como emprendedorismo.

Cabe recordar que las fechas para las instancias regionales durante el mes de agosto son las siguientes: miércoles 7 en San Salvador de Jujuy (Región II y III), viernes 9 en Abra Pampa, martes 13 en San Pedro, jueves 15 en Libertador/Valle Grande y martes 20 en La Quiaca.

La instancia provincial se cumplirá el 6 de septiembre en San Salvador de Jujuy y la instancia nacional el 30 y 31 de octubre y 1 de noviembre en Buenos Aires (Tecnópolis).

Cada proyecto es trabajado por el docente y nace en el aula, con la participación de todos los alumnos.

En instancia de feria, cada propuesta presenta un stand, una carpeta conteniendo el informe del trabajo y la carpeta de campo. Cada docente, además, elabora un registro pedagógico donde comenta los pasos que siguió en materia de planificación y desarrollo de estrategias didácticas para el logro de los saberes y demás objetivos por parte de los alumnos.

Presentá tu historia como emprendedor y ganá un viaje con todo incluido a Israel, uno de los ecosistemas emprendedores más desarrollados del mundo.

A través de nuestra alianza con Reinventate.org vamos a seleccionar a un emprendedor por provincia que va a recibir tutorías y capacitaciones de la Academia Argentina Emprende. En septiembre, los seleccionados van a viajar con todo pago a la Ciudad de Buenos Aires para participar de la final y de una agenda de actividades con referentes del ecosistema emprendedor: incubadoras, aceleradoras y emprendedores destacados.

Contanos tu historia

Para participar, tenés que ser argentino y mayor de 18 años. Tu emprendimiento no tiene que tener más de siete años de antigüedad. Vamos a valorar proyectos que tengan impacto social y/o ambiental.

Tu historia como Emprendedor del año debe mostrar:

Inspiración

Dedicación

Resiliencia

Compromiso

Tenés tiempo desde el 10 de junio hasta el 17 de julio.
Ver:

 bases y condiciones.

Luego de muchos años en que las investigaciones no solían cruzar las puertas de los centros de estudios, comienzan a surgir emprendimientos para que las innovaciones se transformen en productos puestos a la venta .

La mayoría de los remedios que los médicos nos recetan habitualmente y que compramos en la farmacia no fueron inventados, ni patentados ni desarrollados científicamente en nuestro país. La industria farmacéutica nacional, un sector sólido y pujante, generalmente compra el principio activo en el exterior (drogas cuyas patentes ya vencieron) y, a partir de ello, desarrolla sus productos y los comercializa localmente. En muchos casos introduce mejoras propias. Pero la creación de drogas nuevas para la salud humana se da en pocos países: su investigación en fase clínica en humanos es muy costosa y está monopolizada por un puñado de laboratorios globales. El negocio farmacéutico mundial es un negocio gigantesco al que pocos se atreven. Se dice que de 100 descubrimientos solo uno llega a convertirse en un producto patentado, aprobado y usado en pacientes. Cada intento fallido puede costarle al laboratorio entre 500 y 1000 millones de dólares. Pero cada éxito puede redituarle varios miles de millones en ganancias durante décadas.

La Argentina tiene una larga tradición y gran prestigio en las llamadas ciencias de la vida: biología, bioquímica, medicina, biotecnología, biología molecular, genética, inmunología, neurología, neurociencias. Es el único país de habla hispana con tres premios Nobel en ciencias: Bernardo Houssay, Federico Leloir y César Milstein. Pero hasta ahora nuestros científicos han preferido mantener sus experimentos dentro de los institutos de investigación, enseñando en las universidades y publicando sus papers en las principales revistas científicas del mundo. Pocos han osado cruzar «el valle de la muerte», esa incierta travesía que puede durar entre 20 y 30 años y que conduce del laboratorio científico al mercado farmacéutico global.

En países sin experiencia previa como el nuestro, ese camino es una odisea digna de héroes como el infatigable Ulises. Por un lado, la mayoría de los científicos recela del mundo de los negocios y, por el otro, los empresarios argentinos no quieren invertir en proyectos arriesgados y de largo aliento. La macroeconomía argentina es otra montaña rusa.

Sin embargo, algo está cambiando. Empiezan a surgir startups (empresas nuevas) integradas por científicos, emprendedores e inversores argentinos decididos a plantar bandera en territorios desconocidos. En una era en la que el conocimiento y la innovación definen la riqueza de las naciones -no hay más que ver la batalla tecnológica entre Estados Unidos y China-, nuestros pioneros están abriendo un surco fundamental para la Argentina.

Osvaldo Podhajcer, doctor en Biología Molecular y pionero en terapias genéticas contra el cáncer, y Fernando Goldbaum, doctor en Inmunología, especializado en microbiología molecular, son dos de los científicos del Conicet con más patentes internacionales. Sus innovaciones en el área de salud humana generaron dos emprendimientos biotecnológicos que por primera vez podrían llegar al mercado internacional. Hace 20 años se conocieron en el Instituto Leloir, cuya conducción compartieron. Allí impulsaron la creación de la Incubadora Inis-Biotech. Los unía un mismo anhelo: transformar hallazgos argentinos en productos para el mercado mundial, para generar trabajo calificado y riqueza económica para el país.

«Los norteamericanos le dicen from bench to bed, de la mesada científica a la cama del paciente. Es un proceso habitual», explica Goldbaum en las oficinas de la empresa Inmunova, en el predio de la Universidad de San Martín.

«Nada va a compararse con enterarme de que un paciente se curó con algo que creamos acá. En toda mi vida ese fue mi objetivo, lo que le da sentido a lo que hago», dice por su parte Podhajcer, en el Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir.

El talento empresarial y las inversiones privadas en I+D (bajísimas en nuestro país) son fundamentales para hacer realidad estos proyectos. Pero el Estado tiene un rol estratégico estableciendo políticas públicas de largo plazo, financiando la investigación básica, creando fondos público-privados como se hizo a fines de 2017, y tendiendo puentes entre la ciencia y el sector productivo.

«Fue muy estimulante el impulso que le dio Lino Barañao a la vinculación público-privada cuando se creó el Ministerio de Ciencia y Tecnología, hace más de una década», dice Goldbaum. Ambos investigadores coinciden en que la visión del actual secretario de CyT de la Nación permitió el surgimiento de muchas iniciativas como las suyas.

Sin embargo, la reducción presupuestaria de los últimos dos años pone en riesgo muchos de estos avances y alejan la oportunidad de que la Argentina sea una protagonista vigorosa en la economía de la innovación y el conocimiento global.

Un tratamiento oncológico que podría significar ingresos millonarios y más investigaciones

Osvaldo Podhajcer, en el laboratorio donde trabaja Crédito: Patricio Pidal/AFV

Osvaldo Podhajcer y su equipo trabajan en un proyecto para luchar contra el cáncer; esfuerzos de años y llegada de inversores

Probablemente Osvaldo Podhajcer sea uno de los científicos argentinos que más veces intentaron cruzar el «valle de la muerte» para llevar innovaciones surgidas de la investigación a la vida cotidiana. Adquirió el gen emprendedor en Israel, donde emigró con su familia en los años 70. Se graduó en la Universidad Ben Gurion cuando nacía la «Start-up Nation» en medio de los kibutz. Volvió al país en los 80, hizo su doctorado en la UBA y el posdoctorado en el Instituto Leloir, cuando el premio Nobel argentino todavía conducía la institución. Otro premio Nobel, César Milstein, fue quien evaluó sus trabajos y sugirió que le dieran un laboratorio propio.

En 1996 creyó que tocaba el cielo con las manos. Tras dar una conferencia en Londres sobre un gen identificado por su equipo que inhibía el desarrollo del cáncer de melanoma, un prestigioso laboratorio inglés quiso invertir en el proyecto. El Instituto Leloir firmó un contrato licenciando la patente. El Leloir y el Conicet (que paga el sueldo de los investigadores) conservarían la propiedad intelectual y el laboratorio inglés desarrollaría la droga. De tener éxito, les otorgaría regalías y un porcentaje de las ventas.

Pocos meses después, Nature, la mayor revista científica del mundo, publicó la noticia. Los diarios nacionales dieron la información en sus portadas. Las radios empezaron a llamar a Podhajcer desde las 6 de la mañana. De pronto, se convirtió en la estrella del momento. Hasta que las autoridades del Conicet objetaron la venta de una patente del Estado nacional. El Instituto Leloir logró hacerles entender la diferencia entre «licenciar y vender» una patente y le dijo que mantendrían la propiedad intelectual y recibirían regalías. Como ocurre en la mayoría de estos casos, la droga nunca se desarrolló y la patente volvió a las instituciones argentinas.

Pero Podhajcer no se rindió. «Entre 2004 y 2005 avanzamos mucho con la modificación genética de virus para su uso como medicamento oncológico», explica. Sobre la base de estos trabajos de vanguardia, la investigadora de su laboratorio Verónica López modificó genéticamente un virus para curar el cáncer de ovarios. «Mantener durante años las patentes internacionales, impidiendo que otro país nos arrebatara el hallazgo nos obligó a conseguir US$100.000 que el Estado no podía financiar», cuenta Podhajcer.

El esfuerzo rindió sus frutos. En 2015 lo llamaron de la oficina de vinculación tecnológica del Conicet. Dos inversores argentinos, Daniel Katzman y Lisandro Bril, fundadores de la empresa Unleash Inmuno Oncolytics, querían poner dinero en el virus oncológico. Poco después, el entonces ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación y actual secretario y las autoridades del Conicet anunciaron que habían licenciado la patente. Unleash se comprometía a aportar financiamiento, experiencia y socios internacionales para hacer las pruebas preclínicas en animales y, eventualmente, pruebas clínicas en humanos (fases 1, 2 y 3), hasta llegar con un producto aprobado por las agencias regulatorias al mercado global. El Conicet y el Leloir recibirán regalías y un porcentaje de las ventas.

Katzman y Bril se asociaron a Biogenerator, una incubadora del polo biotecnológico de St. Louis, Missouri. Poco después sumaron a David Curiel, un científico mundialmente reconocido en terapias genéticas oncológicas, cercano a Podhajcer. En 2018 lograron una inversión de US$3,5 millones de una compañía japonesa para hacer los ensayos preclínicos que están en marcha y lograr la aprobación en Estados Unidos para iniciar los ensayos en humanos. De tener éxito, imaginan asociarse o vender el desarrollo a un laboratorio global que pueda invertir cientos de millones de dólares para completar el proceso. La competencia es feroz: hay 40 laboratorios trabajando en estas terapias de punta. Si logran su objetivo, las entidades públicas argentinas recibirían millones de dólares en regalías que permitirían multiplicar investigaciones futuras. El círculo virtuoso que transforma el conocimiento científico en riqueza económica empezaría a girar.

Daniel Katzman, al igual que Podhajcer, conoció la rueda de la innovación en Israel. Con su diploma de bioquímico de la Universidad de La Plata se fue ese país en los años 90. Su tío, un físico argentino, ya estaba trabajando en el boom de los startups biotecnológicos. Katzman lideró varios proyectos y fue enviado a Estados Unidos a conducir pruebas en humanos en Harvard. Se quedó en Boston donde cofundó una compañía de bioneurología. Hasta que su esposa, cantante de tangos, le pidió volver a la Argentina.

Conoció a Lisandro Bril en el prestigioso concurso NAVES de planes de negocios de la Universidad Austral. «Cada candidato tiene 45 segundos para explicar su proyecto. De pronto apareció este joven que dijo que había trabajado en innovación biotecnológica en Israel y Boston y quería hacer lo mismo en Argentina. ¡Era lo que estaba buscando!», cuenta Bril, cofundador de Endeavor Argentina y uno de los inversores de capital de riesgo con más experiencia en el país. «La innovación tecnológica debe ser parte de nuestra visión de país en el siglo 21», afirma.

Una empresa creada hace una década desarrolla proyectos para llevar sus avances a la farmacia

Fernando Goldbaum, con parte de su equipo Crédito: Diego Spivacow/AFV

Inmunova, creada por Fernando Goldbaum y sus socios, está probando un producto para tratar el síndrome urémico hemolítico

Fernando Goldbaum es investigador superior del Conicet, formado en la Argentina y Estados Unidos. En 2001 estuvo a punto de irse del país. No había presupuesto para la ciencia. Lo salvó una beca de US$350.000 que obtuvo del Howard Hughes Medical Institute. En 2004 recibió el premio AMSUD-Pasteur por el desarrollo de una nueva tecnología para el diseño de antígenos y vacunas. Fue la base científica que en 2009 le permitió crear la empresa de biotecnología Inmunova junto a otros colegas.

Sus socios también son científicos con altísimas calificaciones. Pero ellos decidieron quemar las naves: dejaron sus cargos públicos para convertirse en emprendedores. Dan Kaplan, doctor en química biológica, y Linus Spatz, biólogo y exinvestigador de la UBA, se presentaron también en 2001 al concurso NAVES de la Universidad Austral. «A mí me interesaba la vinculación público-privada, lograr que desarrollos del sistema científico tuvieran impacto real. Pero en esa época las estructuras de la universidad no estaban preparadas», cuenta Spatz, actual director general de Inmunova. Fue así como contactó a Kaplan, que ya estaba involucrado en emprendimientos productivos. «Queríamos llevar desarrollos de la ciencia argentina al mundo».

Ganaron US$30.000 en el concurso NAVES y allí conocieron a Jorge Villalonga, uno de sus inversores «ángeles», como se denomina a quienes aportan capital inicial. La crisis de 2001, el corralón, la pesificación forzada y la megadevaluación posterior los enfrentó a la dureza que significa emprender en la Argentina. Pero no se desanimaron. Durante una década desarrollaron distintas tecnologías para salud animal basadas en avances científicos generados en el sistema público. En una presentación en el Instituto Leloir conocieron a Fernando Goldbaum, «padre» de una plataforma biotecnológica muy versátil que permite diseñar antígenos y vacunas para enfermedades que aún no tienen cura. Fue entonces cuando nació Inmunova, con el apoyo de Inis Biotech, la incubadora del Instituto Leloir.

Santiago Sanguineti, su gerente general, es doctor en Ciencias Biológicas y tiene un MBA en Londres. «Siempre quise involucrarme en proyectos de transferencia tecnológica», explica. Inmunova lo atrapó y decidió dejar el Leloir para dar el salto al sector privado como socio fundador. Hoy dirige el principal proyecto de la empresa.»Se trata de un antisuero de amplio espectro para prevenir el síndrome urémico hemolítico (SUH), una enfermedad grave producida por ingerir alimentos contaminados con la bacteria Escherichia coli. La Argentina tiene la mayor incidencia en menores de 5 años: hay 5000 infecciones al año y unos 500 chicos desarrollan el síndrome que puede producir desde insuficiencia renal aguda o trasplantes de riñón, hasta la muerte. En Alemania fallecieron 53 pacientes en 2011″, explica.

El SUH es lo que se llama una «enfermedad huérfana», porque no hay un medicamento específico para combatirla. Si bien se da en diversos países, es un mercado demasiado pequeño para los grandes laboratorios. Y por esto Inmunova la eligió como su foco. «Queremos llevar nuestros productos desde nuestros laboratorios al mercado global. Queremos hacer todo el ciclo. No queremos desarrollar una parte y luego tener que vender a una multinacional porque no tenemos la espalda financiera para hacer todas las pruebas y obtener las aprobaciones en la Argentina, Estados Unidos y Europa», dicen Sanguineti y Goldbaum en las oficinas de Inmunova en la Universidad de San Martín, en sede de la Fundación Argentina de Nanotecnología.

Ya hicieron las pruebas preclínicas en animales en el Instituto de Medicina Comparada del Conicet en Esperanza, Santa Fe. Y en 2018 concluyeron exitosamente las primeras pruebas en personas adultas, en el Hospital Italiano. Las fases 2 y 3 se harán este año en 400 casos, niños y adultos, sanos e infectados, en unos 15 centros y hospitales públicos y privados del país. Jamás se realizaron pruebas de este tipo para medicamentos biológicos creados en el país. La razón principal es la complejidad de las exigencias regulatorias y el altísimo costo que tienen los ensayos clínicos hasta lograr las aprobaciones de los organismos nacionales e internacionales. Pero el mayor obstáculo ha sido, sin duda, el tiempo y el enorme riesgo empresario que conllevan los proyectos.

Por eso Inmunova se asoció en 2012 al Grupo Insud, fundado por Hugo Sigman y Silvia Gold, que reúne a empresas farmacéuticas de capitales argentinos con presencia internacional. «Hicieron una inversión muy importante. Queríamos un socio que tuviera nuestra visión y nos diera el tiempo necesario para hacer las pruebas y aprender cómo es todo el proceso», explica Spatz.

La Anmat, Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología, es una gran aliada. Hay un plan de innovación por el cual les asignó un tutor que los asesora. Mantiene, además, una comunicación fluida con la FDA, su par norteamericana. Inmunova espera conseguir las aprobaciones argentinas en dos años y las internacionales, poco después. Sería un triunfo mayúsculo para nuestros científicos y un hito aún mayor para nuestro país.

Desde el 8 de julio al 15 de agosto del 2019 estará abierta la convocatoria, en la que se premiarán las propuestas de apropiación creativa de TIC más innovadoras.

La iniciativa «Docentes Innovadores» se lanza desde el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología en el marco del Plan Nacional Aprender Conectados, y está destinada a docentes y directivos de todos los niveles y modalidades (inicial, primario, secundario e incluso institutos de formación docente) de instituciones estatales de la Argentina. Para inscribirse deberán registrarse y compartir el proyecto a través de la plataforma del concurso, donde completarán un formulario. 

El objetivo de esta propuesta es promover la calidad educativa mediante la promoción de proyectos y experiencias innovadoras que incluyan procesos de enseñanza y de aprendizaje vinculados con la educación digital, la programación y la robótica. También busca dar visibilidad a las trabajos pedagógicos llevados adelante en distintos contextos y geografías de la Argentina, que giren en torno a los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP) sancionados en el 2018.

Para participar

Los docentes o directivos deberán presentar un proyecto pedagógico vigente en la actualidad, que deberá estar vinculado a la enseñanza y el aprendizaje de la Educación Digital, la Programación y la Robótica. Los diez proyectos finalistas recibirán un reconocimiento económico según el puesto que obtengan tras el proceso de evaluación. 

¿Qué requisitos debe cumplir el proyecto?

• El proyecto deberá estar vigente y desarrollándose al momento de la presentación en el concurso. 

• Cada proyecto podrá ser presentado de forma individual o grupal por uno o más docentes, con el aval de la escuela en donde se desarrolla.

• Los proyectos y docentes que hayan participado en ediciones anteriores de Docentes Innovadores u otros concursos, siempre que no hayan sido ganadores y reúnan los requisitos y condiciones detalladas también podrán presentarse. 

• A la hora de contar la experiencia, deben incluir evidencia de la realización, como por ejemplo una presentación, datos sobre la escuela, el proyecto, los recursos utilizados, las producciones y anécdotas de los estudiantes. Mirá «Las claves para relatar tu experiencia».

¿Cómo se eligen los ganadores?

Para la selección de los 10 proyectos ganadores se valorará:

Evidencias: incluye variedad de registros multimediales y
documentales (imágenes, audios, videos, enlaces a páginas propias) que den cuenta del proceso desarrollado.

Productos: muestra productos realizados por los alumnos.

Uso adecuado de recursos TIC: selecciona, usa e involucra recursos TIC en forma relevante, con sentido y bien integrados a la secuencia didáctica propuesta.

Creatividad y originalidad: la propuesta es creativa e innovadora para el contexto descripto. Muestra caminos originales, alternativos o poco transitados y busca otras formas de hacer las cosas.

Articulación: integra los propósitos didácticos, la metodología y el uso de recursos tecnológicos en su diseño.

Aprendizajes significativos: favorece la construcción de aprendizajes significativos para los protagonistas, con un enfoque abierto y participativo, colocándolos en el centro del proceso.

Apropiación docente: da cuenta de una apropiación significativa de las TIC por parte de los docentes involucrados, a través de su uso para el trabajo colaborativo, como entorno, la elaboración de materiales, formas de seguimiento y de difusión.

Diagnóstico y pertinencia: describe, atiende y se compromete con necesidades, problemas, situaciones institucionales o de la comunidad educativa a la que pertenece.

Organización y etapas: la experiencia está contada en forma clara, incluye propósitos y un camino para lograrlos. Indica lo que deseaban hacer, cómo, etapas, actores, tiempos, tareas y recursos.

Proyección: la experiencia podría ser replicada por otras escuelas, sirve de inspiración y muestra caminos posibles de implementación similar.

El periodo de inscripción finalizará el 15 de agosto del 2019. La evaluación y la elección de los ganadores se hará a partir del 16 de agosto, y durante la semana del 2 al 6 de septiembre se comunicarán los ganadores. El evento de premiación se realizará durante la última semana de septiembre.

Link de inscripción:

https://docentesinnovadores.educacion.gob.ar/

Investigadores podrán acceder a recursos computacionales a gran escala.

La Iniciativa de Proyectos Acelerados de Cálculo (IPAC) pone a disposición de la comunidad científica y tecnológica los recursos computacionales a gran escala de los centros integrales adheridos al Sistema Nacional de Computación de Alto Desempeño (SNCAD).

En la convocatoria se otorgarán:

3 Proyectos de avances decisivos con supercómputo (PADS), de 1.000.000 de horas de CPU cada uno en el Centro de Simulación Computacional para Aplicaciones Tecnológicas.

6 Proyectos de cálculo (PDC), de entre 300.000 y 500.000 horas de CPU cada uno en los centros integrales del SNCAD.

Los proyectos deberán utilizar las horas otorgadas en el plazo de un año a contar a partir de la fecha de adjudicación del proyecto mediante el acto administrativo correspondiente.

Todas las presentaciones deberán hacerse en formato PDF. Para poder presentar un proyecto se requiere estar registrado como usuario en el Sistema de Gestión de Turnos. Consultá las bases de la convocatoria aquí.

Charla de preparación para presentación de proyectos:

El lunes 15 de julio a las 10 hs te invitamos a participar de la charla virtual «Preparación de proyectos IPAC«, durante el encuentro se hablará acerca de los tipos de proyectos, los equipos disponibles y las estrategias de escritura para la presentación de una buena propuesta. También habrá un bloque para preguntas. Insribite haciendo click aquí

https://www.argentina.gob.ar/ciencia/formulario/preparacion-de-proyectos-ipac

La recepción de las propuestas será entre el 15 de julio y el 16 de agosto. Correo de contacto:

 sncad@mincyt.gob.ar

#Ciencia

Pensar en el desarrollo de una región es sin dudas pensar en la inversión en conocimiento y formación de su “recurso o capital humano” (como se suele decir en el mundo empresarial), que en realidad no es otra cosa que invertir en la formación de las personas. En este sentido, claramente, la educación aparece como el pilar fundamental y lógico para “poner todas las fichas” y apostar al futuro.

Con esta mirada enfocada en los niños y adolescentes, pero también en los propios docentes, es que la Secretaría de Ciencia y Tecnología de Jujuy (Secyt) viene trabajando y llevando adelante diferentes proyectos con el propósito de vincular el sector científico y tecnológico con el sector educativo primordialmente, pero también con otros sectores productivos. La titular del área, Ing, Miriam Serrano, lo grafica de la siguiente manera: “Lo que buscamos es que los niños sean no solo usuarios, sino generadores y creadores de tecnología. Entonces para eso la escuela tiene que reformar sus contenidos y diseños curriculares, vinculados al mundo del trabajo. La tecnología va a ser parte del trabajo”.

En este punto, Miriam reconoce que existe una brecha digital muy amplia entre los jóvenes estudiantes y los docentes, especialmente los más grandes que no provienen de la era informática: “Desde hace tres años, hemos iniciado un trayecto formativo de docentes en ciencia y tecnología, a través de 11 seminarios (que tienen la acreditación de puntaje y normativas oficiales), en metodología científica, formulación de proyectos científicos tecnológicos y luego vamos abordando todas las disciplinas vinculadas a la ciencia”.

Además del gran desafío en materia educativa, la Secyt está implementando un Plan Estratégico que tiene en cuenta ejes centrales de desarrollo: energías renovables, aprovechamiento de litio, reciclado de residuos sólidos urbanos, turismo y agroindustria, con el acento puesto en el agregado de valor.

Anina Altea
Miriam Serrano

¿Cuáles son los objetivos trazados en materia de ciencia y tecnología para la provincia?

En 2016 empezamos a trabajar en una agenda con un grupo de asesores proporcionados por el Ministerio de Educación de la Nación, quienes nos ayudaron a elaborar los indicadores de ciencia y tecnología en la provincia, para poder relevar el interés y la oferta tecnológica de distintos sectores. Hablamos con investigadores del CONICET, de la Universidad, INTAINTISENASA, organismos públicos y empresas. También hicimos una encuesta con todo el sector productivo, para poder conocer cuáles eran las demandas. Yo creo que como provincia tenemos muy claro el hecho de buscar trabajar el área de energías renovables, el aprovechamiento de litio también. Otro de los ejes importantes es el turismo (rural, comunitario y científico), tenemos que profesionalizar el área. También el sector productivo: la agroindustria que se centra no solo la producción de materia prima directa, como la producción de caña de azúcar por ejemplo, sino en el agregado de valor a las producciones locales, tenemos que buscar nuevos mercados y necesitamos mucha capacitación en información. Es muy importante trabajar en el cuidado del ambiente y de los recursos. Estamos orientados a metas muy importantes.

¿Cómo se llevan los estudiantes jujeños con la ciencia y la tecnología?

Jujuy siempre fue gran protagonista de la Feria Nacional de Ciencias que se hace todos los años. La gente cree que ciencia es solo química y el tubo de ensayo, y en ciencia tenemos robótica, matemática y las tecnologías, y sumamos el arte, como el arte digital. Por ejemplo, cómo emplear la realidad aumentada para enseñar arte en las escuelas.

¿Los docentes están hoy a la altura de la circunstancia, teniendo en cuenta las exigencias tecnológicas del mundo del trabajo?

Y, nos cuesta a todos. Lo que buscamos es que los niños sean no solo usuarios, sino generadores y creadores de tecnología. Entonces para eso la escuela tiene que reformar sus contenidos y diseños curriculares, vinculados al mundo del trabajo. La tecnología va a ser parte del trabajo. Pero cuando vayan a buscar un trabajo además de sus competencias específicas, van a tener que aprender a trabajar en equipo, a ser interdisciplinarios, a poder cambiar muy rápidamente las especialidades. Antes tenías una disciplina toda la vida. Ahora hay proyectos formativos por etapas. Vas construyendo tu CV. La escuela se está adaptando. En la provincia el gobernador está a la palestra y ya trabajó Big Data. Nosotros vamos acompañando. En este sentido ponemos énfasis en el área de ciencia y tecnología y el área de divulgación científica. Nosotros trajimos a Tecnópolis, y llevamos la muestra itinerante “Jujuy Ciencia Viva” a los municipios. Casi 100 mil personas visitaron la muestra. Allí hay robótica, matemática, juegos, paleo, astronomía, fabrica y diseño. Buscamos de manera lúdica, acercar contenido científico en los chicos.Lo que buscamos es que los niños sean no solo usuarios, sino generadores y creadores de tecnología».

Anina Altea

La ciencia al servicio de la comunidad


Por otra parte están desarrollando diferentes proyectos de ciencia y tecnología. ¿Cómo los eligen?

Lo hacemos a través del Área de Vinculación Tecnológica, con el financiamiento que viene del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (Cofecyt). Hay una asignación anual de dinero, 30 millones de pesos aproximadamente. Ese financiamiento viene con perfiles de convocatoria definidos. Ejemplo: recursos renovables, turismo. Lo que nosotros hacemos es presentar nuestras propuestas. Tenemos una base de datos, nos reunimos con los ministerios de Producción, Turismo y Ambiente, para conocer los trabajos en terreno y donde estaba el interés. Fuimos la provincia con mayor cantidad de proyectos vinculados al turismo  y en cada uno de los proyectos, la premisa es que el sector científico trabaje de manera coordinada con un municipio o con una asociación de productores, asociación civil, escuela, universidad. Siempre el sector científico vinculado al sector productivo, turístico, etc.

¿Estos proyectos se convierten luego en realidad?

Sí, por supuesto. Hay uno muy lindo que inauguramos hace poquito que fue la instalación de un dispositivo para la remoción de arsénico del agua en una escuela de Huachichocana en Tumbaya. Allí participaron Agua Potable, la Universidad, INTI, la escuela porque es la receptora, la comunidad y la comisión municipal de Purmamarca. Todos trabajamos juntos para llegar con ese proyecto.

¿Cómo surgió la demanda ambiental?

Ya teníamos algunas demandas ambientales. Las provincias del NOA tienen alto contenido de arsénico por sus composiciones (no tiene nada que ver la explotación minera), nos reunimos en una mesa del NOA Y Cuyo, y a partir de allí, con investigadores empezamos a detectar cuál era la problemática y empezamos a trabajar. Luego nos reunimos con Agua Potable y buscamos comunidades dónde trabajar. Lo primero que tuvimos que conseguir fue que nos crean, recuperar la confianza de la gente. La gente durante mucho tiempo no obtuvo respuestas a su demanda. Necesitábamos entrar y trabajar con ellos.

¿Cómo resolvieron la problemática ambiental?

Adaptamos un diseño muy sencillo que ya se aprobó. Se trata de la disposición de tres recipientes que tienen un filtrado muy sencillo que filtra la arena. De esa manera bajamos de 400 el contenido de arsénico a 80. Hemos trabajado con la escuela para que los niños conozcan y los cuiden. Cuando los filtros se saturan, el proyecto contempla la compra de cemento, y esa arena que queda se mezcla con cemento y permite elaborar adoquines que no contaminan. El agua ahora no solo es para la escuela sino para toda la comunidad, y haremos lo mismo en las otras comunidades.Lo primero que tuvimos que conseguir fue que nos crean, recuperar la confianza de la gente».

Karen
Ing. Miriam Serrano. Secretaria de Ciencia y Tecnología de Jujuy.

Perfil de un Jujuy tecnológico

¿El presupuesto para ciencia y tecnología es suficiente?

El presupuesto para educación y ciencia siempre resulta escaso porque siempre hay demanda. Pero vamos logrando cosas. Nuestra Secretaría es representante de dos institutos de investigación: El Instituto de Litio, en el Centro de Desarrollo Tecnológico de Palpalá (junto con el gobierno, universidad y CONICET). Y también está el Instituto Nacional de Datación y Arqueometría (INDyA). Allí estamos comprando el detectómetro de masa que cuesta muchísimos millones de dólares y va a ser uno de los pocos que habrá en Latinoamérica. Va a tener muchísimos servicios (ya está el dinero en Nación) con apoyo del Banco Interamericano de Deasarrollo (BID). Esto va a servir para datación del patrimonio cultural, servirá para el litio para conocer la antigüedad de las aguas, la salmuera, para certificar que productos agroindustriales están libre de contaminantes.  El equipo está en Holanda, hay un solo fabricante. El año que viene a fin de año podremos tener el equipo muy probablemente. En este sentido se está conformando el Instituto de Adaptación, que va a apoyar a la cuestión patrimonial, arqueológica, de litio. Ahora estamos buscando convocar a jóvenes investigadores del país para que vengan a Jujuy a poder instalarse y acompañar este crecimiento.

¿Cuál es el perfil que vislumbras para Jujuy en materia productiva y tecnológica?

Estamos diseñando la política de la Argentina 20-30 y Jujuy ya dio el puntapié inicial con la Big Data, la inteligencia artificial y el manejo de datos. Jujuy es una de las provincias que exporta software, exporta conocimiento. Hay varios grupos de chicos desarrolladores de software. Todo este panorama necesita que nuestros chicos tengan esas competencias y la formación en emprendedorismo. Tenemos que pensar a formar a los chicos en lo que van a trabajar. Somos el puente para que el sector científico tecnológico se acerque al sector productivo, de turismo y juntemos la oferta y la demanda tecnológica para dar una solución concreta a las diferentes problemáticas.

Anina Altea

Fuente: https://revistache.com.ar

Se otorgarán 15 becas para latinoamericanos que residan en Latinoamérica y a más de 70km de Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Las becas cubren pasaje, seguro, viáticos, estipendio y matrícula.

El curso se propone fomentar la expansión de la genómica clínica de manera coordinada, integrar a Latinoamérica al desarrollo de la genómica y medicina de precisión y fomentar la creatividad en este área con impronta local. El mismo tiene como objetivo presentar a los/las alumnos/as los conceptos fundamentales asociados a la temática y enseñar las habilidades asociadas al manejo y análisis de datos genómicos y su aplicación a ejemplos reales derivados de la clínica que son pruebas de concepto de la aplicación de estrategias de Medicina de Precisión en el ámbito local. Como objetivo adicional la escuela busca consolidar la red de trabajo latinoamericana en el área de Genómica Clínica en el contexto de la Medicina de Precisión.

Fecha de inscripción

Hasta el 22 de julio de 2019

Más información

Centro Latinoamericano de Formación Interdisciplinaria

Es importante destacar que la genómica clínica es un área del conocimiento netamente interdisciplinaria que requiere del trabajo conjunto y sinérgico de médicos, bioquímicos, biólogos e informáticos en pos de un objetivo común y que se encuentra en un incipiente desarrollo en la región. El curso “Genómica y Medicina de Precisión” se propone fomentar la expansión de la genómica clínica de manera coordinada, integrar a Latinoamérica al desarrollo de la genómica y medicina de precisión y fomentar la creatividad en este área con impronta local. El mismo tiene como objetivo presentar a los/las alumnos/as los conceptos fundamentales asociados a la temática y enseñar las habilidades asociadas al manejo y análisis de datos genómicos y su aplicación a ejemplos reales derivados de la clínica que son pruebas de concepto de la aplicación de estrategias de Medicina de Precisión en el ámbito local. Como objetivo adicional la escuela busca consolidar la red de trabajo latinoamericana en el área de Genómica Clínica en el contexto de la Medicina de Precisión.

El Fondo Nacional de Investigación de Educación Técnico Profesional (FoNIETP), del Ministerio de Educación de la Nación a través del INET, promueve el desarrollo de investigaciones educativas con el propósito de aportar mejoras en la calidad de las políticas públicas de la Educación Técnico Profesional (ETP) y sus prácticas institucionales.

Con una vocación marcadamente federal que propicie una distribución territorial equitativa con amplia representación provincial, este año el FoNIETP abre una nueva convocatoria, “Proyectos Institucionales en Red (PIR)”, a través de la cual instituciones de la ETP en articulación con universidades públicas nacionales y provinciales podrán presentar sus proyectos de investigación.

Este nuevo proyecto procurará fortalecer los vínculos y las capacidades de las escuelas secundarias técnicas, los centros de Formación Profesional, los institutos de educación superior y las universidades basado en un trabajo conjunto, integrado y en red. Por ello, cada proyecto puede ser presentado por una o dos instituciones de cualquier nivel de la ETP, siempre y cuando lo realice junto a una universidad nacional o provincial.

Con esta convocatoria de Proyectos Institucionales en Red (PIR), las líneas de investigación deberán centrarse en:

La vinculación entre institución educativa y mundo socio-productivo.

Las trayectorias formativas de los alumnos (abordaje de las problemáticas de desgranamiento, abandono, repitencia, entre otras).

La implementación y evaluación de prácticas profesionalizantes.

Se financiarán proyectos de hasta $500.000 y los fondos serán destinados a las instituciones de la ETP. Se rendirán por SITRARED y sólo podrán ser utilizados para honorarios de investigadores, encuestadores, analistas, desgrabaciones y procesamiento de la información, entre otros, pero no podrán ser destinados para la adquisición de bienes, obras de infraestructura o cualquier otro fin que no sea el investigativo.

La evaluación de los proyectos será realizada a través de un Registro de Evaluadores Externos, compuesto por especialistas de diversas disciplinas vinculadas a la investigación educativa.

Cronograma General (junio 2018- mayo 2019):
– Duración de los proyectos: 10 meses
– Convocatoria: desde el 1° de junio y hasta el 12 de agosto
– Evaluación: 12 al 30 de agosto
– Adjudicación y comienzo formal de los proyectos: septiembre 2018
– Informe final: mayo 2019

Para más información: 

FoNIETP

Acerca del FoNIETP

El Fondo Nacional de Investigación de Educación Técnico Profesional (FoNIETP) fue creado por Resolución CFE 283/16 con el objetivo de desarrollar investigaciones a fin de proporcionar evidencia para la mejora de la calidad de las políticas públicas de la ETP y sus prácticas institucionales.

El FoNIETP también dispone de una Estrategia de Gestión del Conocimiento que tiene, entre sus funciones más relevantes, la promoción y la difusión de las investigaciones desarrolladas, poniendo a disposición de la sociedad y el sistema político las evidencias y resultados de las mismas a través de un repositorio científico, una publicación semestral y diversas actividades según Resolución 715/16.

Sus componentes son:


• Aportes Económicos para la Investigación (AEI / FoNIETP): estipendios anuales fijos no remunerativos, no reintegrables para proyectos de investigación en ETP en dos modalidades, individual e institucional.


• Investigaciones INET: proyectos de investigación de hasta 24 meses de duración, definidos por el INET y ejecutados por otras instituciones expertas seleccionadas en
forma competitiva (abierta la convocatoria).

Para más información: 

FoNIETP – Investigaciones INET


• Proyectos Institucionales en Red (convocatoria 2018): proyectos de investigación de instituciones de ETP en articulación con universidades públicas nacionales y
provinciales.

Más información:

 FoNIETP

Desde el 8 de julio al 15 de agosto del 2019 estará abierta la convocatoria, en la que se premiarán las propuestas de apropiación creativa de TIC más innovadoras.

La iniciativa «Docentes Innovadores» se lanza desde el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología en el marco del Plan Nacional Aprender Conectados, y está destinada a docentes y directivos de todos los niveles y modalidades (inicial, primario, secundario e incluso institutos de formación docente) de instituciones estatales de la Argentina. Para inscribirse deberán registrarse y compartir el proyecto a través de la plataforma del concurso, donde completarán un formulario. 

El objetivo de esta propuesta es promover la calidad educativa mediante la promoción de proyectos y experiencias innovadoras que incluyan procesos de enseñanza y de aprendizaje vinculados con la educación digital, la programación y la robótica. También busca dar visibilidad a las trabajos pedagógicos llevados adelante en distintos contextos y geografías de la Argentina, que giren en torno a los Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP) sancionados en el 2018.

Para participar

Los docentes o directivos deberán presentar un proyecto pedagógico vigente en la actualidad, que deberá estar vinculado a la enseñanza y el aprendizaje de la Educación Digital, la Programación y la Robótica. Los diez proyectos finalistas recibirán un reconocimiento económico según el puesto que obtengan tras el proceso de evaluación. 

¿Qué requisitos debe cumplir el proyecto?

• El proyecto deberá estar vigente y desarrollándose al momento de la presentación en el concurso. 
• Cada proyecto podrá ser presentado de forma individual o grupal por uno o más docentes, con el aval de la escuela en donde se desarrolla.
• Los proyectos y docentes que hayan participado en ediciones anteriores de Docentes Innovadores u otros concursos, siempre que no hayan sido ganadores y reúnan los requisitos y condiciones detalladas también podrán presentarse. 
• A la hora de contar la experiencia, deben incluir evidencia de la realización, como por ejemplo una presentación, datos sobre la escuela, el proyecto, los recursos utilizados, las producciones y anécdotas de los estudiantes. Mirá «Las claves para relatar tu experiencia».

¿Cómo se eligen los ganadores?

Para la selección de los 10 proyectos ganadores se valorará:

Evidencias: incluye variedad de registros multimediales y documentales (imágenes, audios, videos, enlaces a páginas propias) que den cuenta del proceso desarrollado.

Productos: muestra productos realizados por los alumnos.

Uso adecuado de recursos TIC: selecciona, usa e involucra recursos TIC en forma relevante, con sentido y bien integrados a la secuencia didáctica propuesta.

Creatividad y originalidad: la propuesta es creativa e innovadora para el contexto descripto. Muestra caminos originales, alternativos o poco transitados y busca otras formas de hacer las cosas.

Articulación: integra los propósitos didácticos, la metodología y el uso de recursos tecnológicos en su diseño.

Aprendizajes significativos: favorece la construcción de aprendizajes significativos para los protagonistas, con un enfoque abierto y participativo, colocándolos en el centro del proceso.

Apropiación docente: da cuenta de una apropiación significativa de las TIC por parte de los docentes involucrados, a través de su uso para el trabajo colaborativo, como entorno, la elaboración de materiales, formas de seguimiento y de difusión.

Diagnóstico y pertinencia: describe, atiende y se compromete con necesidades, problemas, situaciones institucionales o de la comunidad educativa a la que pertenece.

Organización y etapas: la experiencia está contada en forma clara, incluye propósitos y un camino para lograrlos. Indica lo que deseaban hacer, cómo, etapas, actores, tiempos, tareas y recursos.

Proyección: la experiencia podría ser replicada por otras escuelas, sirve de inspiración y muestra caminos posibles de implementación similar.

El periodo de inscripción finalizará el 15 de agosto del 2019. La evaluación y la elección de los ganadores se hará a partir del 16 de agosto, y durante la semana del 2 al 6 de septiembre se comunicarán los ganadores. El evento de premiación se realizará durante la última semana de septiembre.

Más info:

https://convocatorias.conicet.gov.ar/profesional-y-tecnico-de-apoyo/